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viernes, 6 de mayo de 2022

Estuche natural de fragancia: ilang-ilang

 Cuenta mi amigo Lázaro Hernández Iznaga que el perfume despedido por el árbol ilang-ilang en las apacibles jornadas nocturnas del campo solo es comparable con la fragancia del galán de noche. “El que ha probado este olor, no tiene más que rendirse al embrujo de la misteriosa fragancia”, asegura.

El usufructuario de la finca El Correo, enclavada muy cerca de los poblados cienfuegueros de Arriete y Ciego Montero –este último famoso por los baños termales y los pozos de agua mineral- sembró en el patio de su casa una postura de la planta de marra, traída, según él, de la ciudad patrimonial de Trinidad, una de las siete villas cubanas primogenias fundada por el adelantado Diego Velázquez. Y a ciencia cierta mi estimado Lázaro desconoce de dónde la llevaron hasta las tierras trinitarias.

martes, 20 de marzo de 2012

Las rosas más allá de la fragancia (IV parte y final)

Las rojas se utilizan como colirio
En el afán por trasmitir a los queridos lectores la mayor cantidad de información posible sobre las rosas encontré un interesante artículo en el sitio WebIslam. A continuación someto a consideración de los asiduos a la Sección Cultura Verde la transcripción de algunos fragmentos seleccionados.

“En la época del imperio persa, los guerreros adornaban con rosas sus escudos, e Ibn Khaldun cuenta que la provincia de Farnistán enviaba anualmente al tesoro de Bagdad un tributo de 30.000 botellas de agua de rosas. Existe un documento (Biblioteca Nacional de París) que acredita este hecho.