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| Entre más espinas, más protección |
El cactus es la más famosa de las plantas suculentas y se caracteriza por la presencia de púas y de tejidos pulposos para conservar el agua en los tallos, hojas y raíces cuando tienen que soportar períodos de sequías. Precisamente se denominan suculentas o crasa por esas propias razones.
Cuantas más espinas tenga el
cactus, mayor es la protección contra el sol. También se puede condensar la humedad en las espinas, con lo que las gotas que se forman caen a la tierra y es absorbida por las raíces.
Algunas plantas forman retoños que se desprenden con facilidad y sus espinas con forma de gancho se enganchan en la piel de algunos animales y es así transportada durante kilómetros donde caen y forman una nueva planta. Las espinas son hojas transformadas que varían en forma y tamaño, y que brotan de las areolas.