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| Arbusto de la chaya. |
Cuentan que los mayas, entre sus muchos tesoros naturales, le tenían gran aprecio a una planta robusta, de hojas perennes, largas y pecioladas, compuestas por cinco picos y látex fecundo. En esa lengua nativa era conocida como chay y consumida desde tiempos precolombinos por ese pueblo en mezcla con maíz y semillas de calabaza, en forma de tamal. Por tanto, constituyó un alimento primordial para ellos, con un pretendido equilibrio nutricional y medicinal al mismo tiempo.
La chaya, nombre común de la
Cnidoscolus chayamansa y
Cnidoscolus aconitifolius, de la familia de las Euforbiácea, contienen una notable cantidad de vitaminas, sales minerales, oligoelementos y enzimas por lo que le proporciona enormes ventajas al organismo humano.