lunes, 27 de mayo de 2013

El melocotón, fruta de la inmortalidad (III Parte)

Ärbol del melocotón
En China, de donde es oriundo, el melocotón era muy apreciado  por sus propiedades rejuvenecedoras, hasta el punto que lo consideraban como el símbolo de la inmortalidad.

El durazno, como es también conocido en gran parte del mundo -en especial en Hispanoamérica-,  es un fruto carnonoso, llamado drupa, con una piel caracterizada por una cobertura cubierta de pelos, una carne muy jugosa que encierra una o dos semillas venenosas dentro de un gran hueso.

Existen muchas variedades de melocotones, entre ellas es internacionalmente conocido el melocotón de Calanda, una localidad de Teruel (España), de color amarillo, muy jugoso. Los hay de diferentes colores que van del amarillo al rojo.


Según afirman los entendidos en la materia la principal virtud de los Prunus persica es su riqueza en carotenos, entre ellos la xantofila, que es el carotenoide que le da la coloración amarilla a esta fruta.

Entre sus virtudes más interesantes deberíamos mencionar sus propiedades anticancerosas, especialmente en la protección ante cánceres de estómago.Los carotenos proporcionan otros beneficios como los de proteger nuestras arterias o mantenernos jóvenes durante más tiempo.

En otro orden, su presencia en el cuerpo garantiza la buena salud de la visión, impidiendo la formación de las cataratas o la hipersensibilidad a la luz solar; el buen estado de la piel, de los dientes o de las encías.

La carencia de esos carotenos podría manifestarse en una falta de visión - ceguera nocturna - , sequedad en la piel, acné juvenil o una mayor facilidad para las infecciones.

Mientras que su presencia protege nuestro estómago, impidiendo la formación de úlceras o nos ayudan a mantenernos más jóvenes durante más tiempo al eliminar la acción destructora de los radicales libres. Por lo tanto, el melocotón, por su riqueza en carotenos, vitamina C y selenio , se puede considerar un buen antioxidante.

Desde el punto de vista de la digestión resulta un alimento  poco pesado para el estómago y ayuda al hígado a realizar los procesos digestivos al incrementar la producción de la bilis y favorecer la absorción de las grasas. Se dice, pues, que es un fruto colerético y, al igual que la achicoria o el diente de león, por ejemplo, resulta muy útil para ayudar en los procesos de insuficiencia biliar.

Igualmente su zumo, dadas sus propiedades diuréticas y ácidas, es ideal para evitar los cálculos renales o de vesícula o ayudar a su disolución, especialmente si mezclamos su zumo con miel. Además, posee cualidades ligeramente laxantes por lo que puede resultar muy eficaz para prevenir el estreñimiento. (continuará)



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